domingo, 6 de marzo de 2016

La casa del Lago







Era el verano de 1975, Alvaro decidió pasar junto a su familia, como ataño no lo había hecho, era la casa de sus padres que hace mucho tiempo había estado abandonada; la casa del Lago, en la que pasó los veranos más felices de su infancia.

La primera noche fue tan extraña, la casa estaba helada, el olor a aire húmedo era penetrante, pero estaba llena de tantos recuerdos, el olor a tierra mojada que empezaba a llegar, el sonido de la noche donde el mundo parece que había dejado de existir,  hace que  pueda descubrir la belleza en los pequeños detalles del universo, hace que quiera regresar a esa época de la infancia tan añorada.

Al recorrer la casa, en el diván pudo divisar un cuadro de una mujer, en su mirada se observaba una angustia que parecía que quería salirse del él;  era una mujer hermosa con un mirada intensa, y un color de cabello negro azabache, causaba inquietud y hasta un poco de temor porque se sentía como que su alma se había quedado atrapada en aquel  cuadro. Avaro que conocía hasta el mínimo detalle de esa casa no alcanzaba a entender quien había colocado ese cuadro en aquel  lugar.

Esa noche no había podido conciliar el sueño, pasó con un libro en sus manos, sentado junto al ventanal que estaba frente al lago, su mente divagaba y a ella habían acudido mil recuerdos esas imágenes de unos infantes queriendo apagar el juego provocado por aquellas travesuras  de niños solo por el afán de vivir una aventura, robando el pan que horneaba su abuela, en su rostro se dibujaba una sonrisa,  él era ese niño travieso y hace tantos años de eso.

En éste verano  habían disfrutado tanto de la paz añorada de su infancia junto a su esposa y sus dos  hijos, aun que a ellos la paz les aterrorizaba ya que siempre fueron muy citadinos.

Siendo ya el séptimo  día que pasaba  en la casa del lago eran como las cuatro de la mañana y recordó que los lugareños  solían  bañarse en las orillas del lago como a esa hora;  ya que decían que el agua a esas horas salía muy caliente, quizá porque provenía de una  vertiente del volcán.

Así que decidió salir a caminar a la orilla del lago y entre tantos observó una mujer que le llamó la atención era muy hermosa,  diferente a todos los lugareños que nadaba despreocupadamente; sin embargo el pasó de largo y continuo en su meditación;  desde allí  todas las mañanas de aquel verano él había hecho costumbre salir a caminar a la misma hora en la que siempre se encontró con la mirada cautivante de aquella misteriosa y bella mujer que le atraía con intensidad como nadie lo había hecho, pero aquella mañana  ella estaba en una lancha a la que le invitó a  pasear.

Alvaro sin resistirse a aquella invitación sube a la lancha, pero no habían cruzado palabra, a la mitad del lago ella  se lanza y se zambulle en el agua y con un ademan con su mano y su mirada le invita a zambullirse, lamentablemente él no había perdido el miedo al agua ya que en su primera infancia había caído al lago y se quedó con ese trauma toda la vida;  ella se zambulle pasa los minutos y no salía y nunca salió a flote, por lo que el estaba desesperado y apenas amanece acude a las autoridades, les cuenta su experiencia y les pide ayuda para que inicien la búsqueda

Alvaro regresó muy tarde  casi entrada la noche después de haber participado en la intensa búsqueda  sin haber tenido ningún resultado positivo, el estaba muy consternado, llega y se sienta en el sofá, pero estaba muy inquieto por que el rosto de la bella mujer se le impregnó en su mente, era como si la hubiera conocido de antes.

!Oh sorpresa !  se acuerda de la mujer del cuadro, va presuroso al diván y toma el cuadro en sus manos, era la mujer que le había querido seducirlo con su mirada; aquella mujer con la que se había encontrado todas las mañas en el mismo lugar, aquella que le invitó a subir en su lancha, y la que nunca salió al zambullirse en él.

¡Ella  era la mujer del lago!

Tenía una pista para que las autoridades le crean porque como no se había registrado la desaparición de nadie y el pueblo era muy pequeño, ellos casi habían dudado.

Fue muy temprano a indicar quien era la mujer que se había lanzado al lago, al mirar el cuadro todos quedaron asombrados.

¡creía que Alvaro estaba loco!

!Esa mujer era,  Sandra! 

Una chica del pueblo que había muerto ahogada hace como cinco años atrás.  Se había quitado la vida por un mal amor.

Alvaro entonces comprendió que el alma de Sandra se quedó atrapada en el aquel cuadro!.  



En el cuadro que Alvaro nunca supo explicar porque se encontraba en la casa del lago.


Asoreth Becsi

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