Alberto era un arquitecto muy conocido que había amasado una gran fortuna, llevaba casado aproximadamente unos treinta años con Lucía una mujer sencilla y muy sensata, con la que había procreado tres hijos a los que adoraba, los mismos que se encontraban estudiando en el extranjero. La relación entre Alberto y Lucia se había enfriado completamente, todo era costumbre, una relación en la que solo guardaban las apariencias.
En uno de sus múltiples viajes de negocios, Alberto conoce a Isabel, una mujer muy bella la que tenía veinte años menos que él, una ejecutiva de una multinacional dedicada a actividades de turismo.
Alberto e Isabel eran personas muy conocidas en su medio por lo que prefirieron mantener una elación secreta, sus encuentros cada vez eran más frecuentes esta situación se hace cada vez más insostenible por lo que Isabel le da le da un ultimátum a Alberto, o te separas o terminamos.
Alberto tienen un gran problema pues él había acrecentado la fortuna con una herencia del padre de Lucia y sabe que no puede abandonarla ya que había firmado un compromiso con él y si lo hacía perdería hasta el último centavo.
Alberto tienen un gran problema pues él había acrecentado la fortuna con una herencia del padre de Lucia y sabe que no puede abandonarla ya que había firmado un compromiso con él y si lo hacía perdería hasta el último centavo.
Alberto e Isabel planean un plan macabro para desparecer a Lucía, era un viernes en que le envía un ramo de rosas blancas a su esposa y le prepara una cena, situación que a ésta le llama mucho la atención, ya que él hace mucho tiempo que no tenía este tipo de detalles, la mesa estaba adornada con un muy buen gusto, un mantel bordado, velas y cubiertos de plata, y un vino “Cune Rioja Imperial Gran Reserva 2004” y unos deliciosos ravioles, que él mismo se había dado el trabajo de prepararlos.
Alberto trata de convencer a Lucía que su única intensión es recuperar el amor y todo lo bello que había inicialmente en su relación ahora que habían quedado solos nuevamente. En un instante que ella se descuida Alberto pone unas dos gotitas de un veneno mortal que no dejaría huella y así si le hacen la autopsia, y él quedaría libre de toda culpa.
Alberto alza su copa y brinda “Por ti y por mí, por nuestro amor dormido y por lo que el destino nos depare el día de mañana” .
Mientras tanto Isabel, en su lujoso y muy confortable apartamento, nerviosa fumaba de cigarro en cigarro, a la espera de Alberto para festejar esta macabra obra, de pronto observa como Alberto con un aspecto lívido casi cadavérico, ingresa lentamente sin decir palabra alguna y pasa directamente hacia al dormitorio, ella sin perder tiempo toma en sus manos dos copas de vino y va quedamente hacia el dormitorio que había ingresado Alberto, y le dice:
Alberto!!
¡Brindo por ella, en el lugar en que se encuentre !
Porque nos ha unido para siempre.
Y ! brindo tambièn, por lo que el destino nos depare a partir de este momento!
Sin embargo no hay respuesta, ella mira alrededor y Alberto no se encuentra en ninguna parte, solo se escucha el ruido del televisor encendido
¡Y de pronto!
Se escucha una noticia que a Isabel le deja petrificada y cae por la impresión al piso sin vida, producto de un paro cardíaco.
Se difundía la noticia de que Alberto había muerto.
!!El destino es implacable!!
El había tomado equivocada la copa de Lucía.
El había tomado equivocada la copa de Lucía.
Asoreth Becsi

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