domingo, 6 de marzo de 2016

¿Y ahora a donde voy a ir?









Era un viernes por la noche llovía intensamente y hacía mucho frío, tomé mi abrigo que estaba colgado en la percha junto a mi librero, y me despedí de Nancy, sentí una sonrisa inusual, como si fuera la última, quizá fue porque en la tarde le había comentado que pensaba realizar un viaje a Ecuador,  intentaría hacer una nueva vida con el amor de mi vida mi Asoreth,  me disponía a salir de la oficina, quería pensar divagar, me encontraba muy solo, tomé el vehículo y salí a mil por hora, apretaba el acelerador quería sentir la brisa y de pronto, sentí de frente que me encandilaron y por fin..... tanta paz, aquella paz que siempre había anhelado, me sentía extraño, diferente. Me incorporé con una rara sensación de ligereza que no la había sentido sino cuando era muy joven, con esa energía rebosante de comerse el mundo.

Me olvidé de mi soledad de mis sufrimientos de mi dolor, pero que extraño 


!alcancé a mirar mi cuerpo inerte atrapado entre los fierros!.

¿Que había pasado..?

Yo estaba fuera de él y podía contemplar todo aquello que estaba pasando ahí en la carretera en medio de la lluvia.

¿Cómo era eso posible  si yo estaba de pie frente a  mi cuerpo ?

¿Estaba muerto..?

Miré como la patrulla cercó el lugar de un accidente brutal,  llegó una ambulancia yo estaba desesperado quería saber que pasaba, me intente acercar y preguntar al paramédico y no, nadie se fijaba en mi, sentí como atravesaban mi cuerpo, vi cómo mi cuerpo demasiado lastimado casi inerte  fue llevado en una ambulancia al hospital más cercano,  y como al llegar al hospital todos corrían como queriéndome salvar  la vida,  y yo lleno de pánico si saber que hacer corría por los pasillos de aquel hospital, quería entrar en mi cuerpo, pude ingresar al quirófano, vi como los médicos luchaban para intentar reanimarme, vi como mi familia llegó al hospital, estaba triste, Nancy mi asistente lloraba desconsoladamente, decía que me amaba,

¿Cómo era posible eso.?

¿Porque nunca antes lo dijo..?

ella era solo una amiga.

Así pasaron siete días hasta que me declararon  clínicamente muerto.

¡Estaba muerto!

Jamás imaginé que la muerte fuese tan absurda, tan frívola.

¿Y ahora?, ¿Qué se supone que debo hacer?,

Pero por Dios yo estaba aquí, me sentía vivo, más vivo que nunca, quería que los demás me vean, no quería morir, porque mi vida estaba a punto de cambiar, yo quería viajar a Ecuador quería volver a estar con el amor de mi vida, de la que la vida me separó  por mis tontos celos, que me causaba su poesía, quería encontrarme con Asoreth el amor de mi vida, aquella mujer que me había despertado las pasiones más intensas, aquella que me enseño a amar sin haberla tocado, aquella que estaba conmigo a pesar de la distancia, aquella que ame con delirio y que me amó, como nunca nadie antes lo había hecho, aquella que me había dedicado los poemas más tiernos, más tristes y más bellos, aquella de la que me namoré con una sola mirada y  con la juramos que nos amaríamos más allá de la vida y de la muerte.

!No, no podía morir!  no podía dejarla sola a ella, al amor de mi vida. 

Sin embargo comprendí que estaba muerto y que no podía hacer nada.

Pensaba que lo peor ya había pasado, pero no era así. Todavía faltaba el velatorio y el entierro. La noche fue muy larga y el día siguiente aún peor, pensé. Pero cómo decirles que no me entierren que yo estaba vivo y que debía viajar para encontrarme con mi amor del alma, pero mi cuerpo estaba inerte sin vida dentro de aquel ataúd vi como llegaban mis amigos mis conocidos.

Esperé y cuando la misa hubo acabado, acompañé mi cuerpo hasta el cementerio. 

Seguía lloviendo, como lo hizo el día anterior. Abrigados y protegidos con paraguas, mi familia (mi madre mis hermanos, mis amigos) rodeaba mi tumba esperando para darme su último adiós. Y yo simplemente no podía hacer nada, !estaba muerto!.

Ese momento me hubiera gustado saber que pensaba ella, mi Asoreth, 



!!Si lo sabía!!  Ella me había sentido, sabía que algo me estaba pasando, ella estaba en la playa,  su corazón le latía  aprisa estaba angustiada sin saber que pasaba en realidad y sintió como alguien  que no estaba en este plano terrestre ingresó a su alcoba, era yo, ella me había sentido porque  éramos almas gemelas, que veníamos de otras vidas y en otras vidas nos habíamos amado con locura.



El poder ver, escuchar, sin ser visto tenía sus ventajas.  Vi como en mi oficina Nancy buscaba en mis papeles tomó las contraseñas de mis cuentas personales de twiter  y facebook y leyó todo su contenido todas mis cosas más íntimas, no había derecho para semejante violación y escribió una nota, no sé si eso fue malo o bueno, o fue correcto,  pero permitió que Asoreth se enterara de lo que estaba pasando y quizá vendría por mí.

Pude ver el dolor del su alma al enterarse de la cruel noticia, vi como lloró de tristeza, se rompió su corazón hasta tal punto que el sol del arte abandonó su corazón y no volvió a escribir, pero a pesar de su dolor ella juraba que yo no había muerto que yo viviría en su corazón y que nos volveríamos a encontrar en la vida que sea,  ella me pidió una prueba de que yo sabía lo que ella sentía y pensaba y sin querer pude tocar su teclado y borre todos los mensajes que yo le había enviado a su buzón electrónico, ella sabe que esa fue una prueba de que yo siempre estaré esperándola y amándola más allá de la vida y de la  muerte.

Me hizo muy feliz saber que ella escribió su libro y le puso el nombre que yo le sugerí, “A tu nombre” , el que me lo dedico a mi, por que ella es y siempre será el amor de mi vida y yo su alma gemela.



¿Y ahora?, ¿Qué se supone que debo hacer? ¿A dónde voy a ir si mi cuerpo ya esta enterrado bajo una inhumana y fría loza?

Asoreth, solo sé que te esperando más allá de ésta vida y de la muerte, como quedó escrito en nuestro pacto.


Asoreth Becsi







Fue amada por un Nahual









Era una noche de diciembre de 1978 en la que la luna llena parecía que brillaba más nunca; María, una joven muy bella y coqueta que estaba en el esplendor de sus dieciocho años, le encantaba divertirse y coquetear a todos los muchachos del pueblo, pero no salía con ninguno, porque en ninguno de ellos había encontrado lo que buscaba; iba de fiesta en fiesta, quería comerse el mundo. Había concurrido a la celebración de graduación de todos sus compañeros de curso, en la fiesta reparó en un joven con un mirada negra intensa que le desvestía el alma, el mismo que se había mantenido cauteloso en la esquina de la sala sin prestar más atención que a su belleza.

El joven nunca conversó con nadie, estaba expectante, como un cazador en busca de alguna presa, nunca se dudó de que el hombre sabía lo que buscaba , lo que su alma, su cuerpo y su corazón necesitaba, y parece que tenía muy claro qué y cómo debía hacerlo para seducirla y  ella también parecía que buscaba a un “macho Alfa” que haga su vida divertida que no sea dependiente de nada ni de nadie que le lleve a una burbuja de amor solo creada para los dos. Y la atracción estaba dada, esa semejante a la atracción del astro sol por la tierra.

Caminó hacia el bar y apoyado en la barra bebió un trago, la miró con deseo con sus ojos seductores, con aquella mirada que decía ¡ven devórame!,  y tras asegurarse de que no había mal interpretado las señales, se acercó. 

¿Puedo invitarte a bailar?

¿Te enseño o me enseñas? Respondió ella, con decisión como si fuera una experta, dejándole a él fuera de juego.

Como tú…gustes…… respondió él sin terminar de creerse que fuera a resultar tan increíblemente sencillo acercase a ella. Así bailaron toda la noche, nunca se soltaron, como si el salón solo hubiera estado preparado solo para ellos dos.

Ella sentía morir en sus brazos  en los que había encontrado lo que siempre buscó la seguridad la protección,  el dominio, la opresión, y la victoria.

Cuando la celebración terminó, María salió de la fiesta acompañada con su chambelán que era un amigo muy querido y le dejó en la puerta de su casa. María ingresó a su recámara que daba al patio posterior de la casa, era tal su cansancio y lo que su alma había experimentado por vez primera, que se quedó encima de su cama sin siquiera haberse cambiado de ropa, cuando era más o menos como las dos de la mañana sin haber conseguido cerrar sus ojos por aquel sentimiento casi perverso y angelical, diabólico y celestial. 


Y de pronto, sintió como en su ventana golpeteaba como si algún pájaro picoteara contra el vidrio; era una noche intensa de  luna llena, María no podía quitar el sentir de aquella mirada intensa que le hacía sentir maripositas en su estómago, se levantó cautelosamente y no divisó a nadie, de pronto sintió la necesidad de respirar una brisa suave, por lo que dejó la ventana abierta y vio parado allí junto a su ventana a aquel hombre que le había inquietado tanto en la fiesta. Él sin esperar a que ella le invitara, ingresó en su habitación, le tomó por la cintura y ella sin temores ni pudores se dejó llevar por la pasión arrolladora del momento, que le hizo conocer el amor por vez primera con vehemencia  


Sus manos de él,  incontroladas acariciaban la silueta de María, sus labios impacientes empezaron a descender por su cuerpo, mientras ella, de espaldas a él, había perdido el control de su sentir. Él la tomó de sus manos y las alzó hasta mantenerlas inmóviles contra la pared mientras seguía recorriéndola con su boca, que era como una antorcha encendida con la necesidad de saciar su sed; él, con sus manos ansiosas seguía recorriendo cada espacio de su delicado cuerpo, ella solo podía sentir la fuerza y el vigor de su hombría, que erecta, luchaba por salir de su escondrijo para hundirse en sus entrañas.

Ella sintió que se humedecía y que deseaba sentirle con todas sus fuerzas dentro de su cuerpo. Había llegado el momento, lo sabía.

Con sus varoniles manos perdidas en algún punto de su delicado cuerpo, llegaron hasta la cama dejando un reguero de ropa. Sumidos en una vorágine de pasión y locura, él colocó su cuerpo sobre el de ella, y cabalgó con ímpetu durante varios minutos sobre sus caderas; sudorosos, se dejaron llevar por aquel cúmulo de sensaciones. Ella sintió que él se vaciaba por completo, así se amaron con loca pasión hasta casi la mañana del día siguiente.

Pero de pronto, ella no podía creer lo que sus ojos vieron, él se transformó en un pájaro negro inmenso, que volando abandonó su habitación, quedó pálida y absorta, había sido amada como siempre soñó, y quien le amó fue un nahual.

Dicen que le había estado observando con cautela por muchos días, ya que los lugareños aseguran haber visto un pájaro negro parado por algunas semanas en un samán que había en el patio de la casa de María. Se dice que quedó embarazada y que desapareció como por obra de magia; desde entonces en el pueblo, todas las noches de luna llena se escucha un gemido como de una hiena en celo, por lo que todos los lugareños cierran todas las puertas y ventanas, especialmente cuando tienen hijas jóvenes y solteras. 


Nahual o hanualli es una  palabra azteca, que significa lo que es mi vestidura o piel , y se refiere a la habilidad del Nahual (animal casi celestial o demoníaco) de transformarse en una criatura mitad hombre, mitad animal (lobo, jaguar, lince, toro, águila, coyote...). Ese vocablo también se refiere a la nigromancia, ocultismo y malicia; un nahual puede tener tantos espíritus que lo protegen, que es capaz de transformarse en el animal que desee. 


Asoreth Becsi
imágenes tomadas de la red

La casa del Lago







Era el verano de 1975, Alvaro decidió pasar junto a su familia, como ataño no lo había hecho, era la casa de sus padres que hace mucho tiempo había estado abandonada; la casa del Lago, en la que pasó los veranos más felices de su infancia.

La primera noche fue tan extraña, la casa estaba helada, el olor a aire húmedo era penetrante, pero estaba llena de tantos recuerdos, el olor a tierra mojada que empezaba a llegar, el sonido de la noche donde el mundo parece que había dejado de existir,  hace que  pueda descubrir la belleza en los pequeños detalles del universo, hace que quiera regresar a esa época de la infancia tan añorada.

Al recorrer la casa, en el diván pudo divisar un cuadro de una mujer, en su mirada se observaba una angustia que parecía que quería salirse del él;  era una mujer hermosa con un mirada intensa, y un color de cabello negro azabache, causaba inquietud y hasta un poco de temor porque se sentía como que su alma se había quedado atrapada en aquel  cuadro. Avaro que conocía hasta el mínimo detalle de esa casa no alcanzaba a entender quien había colocado ese cuadro en aquel  lugar.

Esa noche no había podido conciliar el sueño, pasó con un libro en sus manos, sentado junto al ventanal que estaba frente al lago, su mente divagaba y a ella habían acudido mil recuerdos esas imágenes de unos infantes queriendo apagar el juego provocado por aquellas travesuras  de niños solo por el afán de vivir una aventura, robando el pan que horneaba su abuela, en su rostro se dibujaba una sonrisa,  él era ese niño travieso y hace tantos años de eso.

En éste verano  habían disfrutado tanto de la paz añorada de su infancia junto a su esposa y sus dos  hijos, aun que a ellos la paz les aterrorizaba ya que siempre fueron muy citadinos.

Siendo ya el séptimo  día que pasaba  en la casa del lago eran como las cuatro de la mañana y recordó que los lugareños  solían  bañarse en las orillas del lago como a esa hora;  ya que decían que el agua a esas horas salía muy caliente, quizá porque provenía de una  vertiente del volcán.

Así que decidió salir a caminar a la orilla del lago y entre tantos observó una mujer que le llamó la atención era muy hermosa,  diferente a todos los lugareños que nadaba despreocupadamente; sin embargo el pasó de largo y continuo en su meditación;  desde allí  todas las mañanas de aquel verano él había hecho costumbre salir a caminar a la misma hora en la que siempre se encontró con la mirada cautivante de aquella misteriosa y bella mujer que le atraía con intensidad como nadie lo había hecho, pero aquella mañana  ella estaba en una lancha a la que le invitó a  pasear.

Alvaro sin resistirse a aquella invitación sube a la lancha, pero no habían cruzado palabra, a la mitad del lago ella  se lanza y se zambulle en el agua y con un ademan con su mano y su mirada le invita a zambullirse, lamentablemente él no había perdido el miedo al agua ya que en su primera infancia había caído al lago y se quedó con ese trauma toda la vida;  ella se zambulle pasa los minutos y no salía y nunca salió a flote, por lo que el estaba desesperado y apenas amanece acude a las autoridades, les cuenta su experiencia y les pide ayuda para que inicien la búsqueda

Alvaro regresó muy tarde  casi entrada la noche después de haber participado en la intensa búsqueda  sin haber tenido ningún resultado positivo, el estaba muy consternado, llega y se sienta en el sofá, pero estaba muy inquieto por que el rosto de la bella mujer se le impregnó en su mente, era como si la hubiera conocido de antes.

!Oh sorpresa !  se acuerda de la mujer del cuadro, va presuroso al diván y toma el cuadro en sus manos, era la mujer que le había querido seducirlo con su mirada; aquella mujer con la que se había encontrado todas las mañas en el mismo lugar, aquella que le invitó a subir en su lancha, y la que nunca salió al zambullirse en él.

¡Ella  era la mujer del lago!

Tenía una pista para que las autoridades le crean porque como no se había registrado la desaparición de nadie y el pueblo era muy pequeño, ellos casi habían dudado.

Fue muy temprano a indicar quien era la mujer que se había lanzado al lago, al mirar el cuadro todos quedaron asombrados.

¡creía que Alvaro estaba loco!

!Esa mujer era,  Sandra! 

Una chica del pueblo que había muerto ahogada hace como cinco años atrás.  Se había quitado la vida por un mal amor.

Alvaro entonces comprendió que el alma de Sandra se quedó atrapada en el aquel cuadro!.  



En el cuadro que Alvaro nunca supo explicar porque se encontraba en la casa del lago.


Asoreth Becsi

El tren de las doce






Ana, había tenido demasiado trabajo en las dos últimas semanas, la noche anterior casi no había dormido pues debía presentar un proyecto, por lo que decidió llegar pronto a casa ya que se sentía agotada y un poco mareada, salió rumbo a la estación del tren eran como las nueve y cinco  de la noche, por lo que había perdido el tren de las nueve, tenía que esperar aproximadamente una media hora o debía tomar un alimentador  en otra estación por lo que decide esperar al tren que la llevaría directo a la estación que queda cercana a su casa.

Trata de buscar un lugar en donde descansar y divisa una banca que estaba vacía se acomoda, pero su cansancio es tal que pierde la noción del tiempo y se queda dormida, sin embargo despierta sobresaltada no hay casi nadie de gente en la estación pero la pantalla que se encontraba en el andén anunciaba  la llegada del último tren, el de las doce.

Ella se siente un tanto inquieta, era como si alguien le observaba, eran las doce de la noche, pero no había nadie,  abordó el tren, el trayecto era un poco largo y todas las personas que viajaban en el tren parecían muy cansadas y casi todas dormían, los pocos que estaban despiertos iban bajándose en cada una de las estaciones, el silencio y la soledad que experimentó en aquel vagón provocó un miedo indescriptible, su cuerpo le temblaba, nunca antes había experimentado esa sensación pues algo no parecía ir tan bien.

Las personas que habían estado aparentemente dormidas comenzaron a levantarse, eran seres horrendos sin pupilas y tenias una expresión cadavérica era algo impresionante eran como unos sombies, y el tren desde ese momento ya no paró en ninguna estación, era como si no tuviera destino, por más que buscaba alguien a quien dirigirse y hablar,  nadie la escuchaba era como si hubiese ingresado en una pesadilla a un mundo desconocido. Solo se escuchaba el ruido de las rieles del tren que zumbaba en su oídos como nunca antes lo había sentido.

Metió su mano a la bolsa para sacar su celular pero no había señal estaba sin cobertura alcanzó a llegar al vagón del conductor era un zombie un ser sin pupilas que se reía a carcajadas y le decía Ana tu hora a llegado.

El miedo la invadía y paralizaba por momentos, su corazón estaba a punto de estallar, sintió  que el tren paró se abrió las puertas y ella cayó en un túnel obscuro que giraba en círculos era como haber caído al infierno, se escuchaba un lamento como de  miles de personas a las que no se podía ver, quería que sea una pesadilla de la que anhelaba despertar

¿por favor hay alguien? Gritaba, puedo escucharlos,

¡Salgan por favor!

¡Ayudaaaa!

De pronto vio una luz muy brillante y descendió a un lugar helado en el que soplaba mucho frio, ella caminaba como una autómata y ante ella una tumba que llevaba su nombre, con una inscripción que decía “aquí yace Ana Marcovich, que fue asesinada en el tren de las doce ”  31 de mayo de 2014.

La pobre chica vivió la pesadilla más espeluznante de la vida, sintió que  había llegado a las puertas del infierno se quedó petrificada y no sabía qué hacer hasta que perdió el conocimiento.

Ana despertó en la estación en la que según  ella el día anterior había tomado el tren, se sentía confundida, pero todo ahí era tan diferente a como cuando tomó el tren, su reloj se habia parado, marcaba la hora y fecha que subiò al tren, era las doce de la noche del 31 de mayo de 1980.

Habían transcurrido treinta y cuatro años desde el día en que Ana tomó el tren  de media noche..

 ¿Acaso fue elegida por alguien, en algún sitio, porque ...?

¿Quizá por el cansancio, en el subconsciente de Ana se recrearon  imágenes increíblemente reales para que su mente consciente la registre como un encuentro con un mundo desconocido, y quizá perdió la memoria ?

¿Pero de ser así en donde estuvo Ana y qué pasó con su vida durante los treinta y cinco  años en los que anduvo perdida?

¿Acaso la mente de Ana fue manipulada, implantando en ella imágenes fantásticas que ella creyó que eran tan reales?

Si en algún lugar del universo, alguien o algo está programando las mentes de testigos elegidos para que las historias que cuentan puedan ser confirmadas y enriquecidas bajo ciertos procedimientos como la hipnosis por ejemplo.   ¿quiénes  son éstos seres y por qué ha organizado esta manipulación, que ha hecho que Ana pierda la mitad de su vida? 


Asoreth



Pacto








Para Bruno, un hombre  de aproximadamente unos treinta y cinco años, de aspecto esquelético, con una mirada penetrante, la vida se le presentaba muy austera; y  por compañía tenía un perro que se le miraban las costillas y un gato flacuchento que casi no tenía energía ni para moverse.

Un hombre con este tipo de carencias vale menos que un muerto pensaba Bruno; ya sus amigos y familiares no se preocupan por su mísera existencia, vivía sumido en una inmensa soledad y tristeza

Pero a pesar de la azorada  vida,  llena de carencias y soledad,  tenía en su cabeza, muchos sueños e ilusiones, que eran casi imposibles de lograrlas.

Un día apareció una hermosa mujer que él ni en el mejor de sus sueños podía concebir que podría mirarlo, y menos aún interesarse en él; y a pesar de la belleza que veía en su  rostro, se  podía advertir una mirada como propia de un ser demoníaco y eso le hacía mucho más atractiva por que no es el cielo el que nos hace padecer sino  el infierno el que nos atrae y nos enloquece.

Se  miraba la lujuria y pasión desenfrenada que se desataba en su interior, fue una sola mirada y el pobre infeliz cayo rendido ante los  encantos demoníacos.

 ¡Dios,  que  presa tan fácil  fue él para ella.!

¿Pero quién era esa demoníaca belleza?

¿ De dónde había salido?

¿Y porqué se atrevió a fijarse en aquel hombre aparentemente tan insignificante lleno de carencia y miserias?

Para  Bruno, a partir de ese momento la vida fue poco a poco haciéndose más placentera, llena de todas las bondades  que un ser humano puede anhelar, su vieja casa  pasa a ser una de las mejores de la comarca,  con  todos los lujos que uno puede imaginar, una alberca, autos,  y una mujer  con una belleza indescriptible, que le entregaba los placeres carnales nunca antes soñados por él

¿Qué más podía pedirle a la vida?

Y no es que él trabajaba más, sin embargo sus tierras de un arenal yermo pasaron a ser valles muy productivos; por lo que en toda la comarca comenzó las habladurías,  ya que no se sabía ni de dónde ni cómo surgió tanto aquel pobre infeliz por tanto tiempo olvidado de la suerte.

Pero como el diablo casi siempre nos sorprende y hay hombres que  a veces lo sorprenden a él, comenzó a espiar a su bella cortesana, ya que  además tenía otros atributos era muy hogareña, y casi nunca salía de su hogar, solo estaba dedicada en cuerpo y alma a aquel amor que según ella surgió de una sola mirada.

Ella solo tenía un  pequeño entretenimiento, cuando Bruno salía, se pasaba algunas horas en el internet mensajeando con quien sabe quien! Pero él nunca le dijo nada.

Bruno alguna vez le descubrió escribiendo sobre su amado estaba completamente en sus manos  pues estaba rendido ante su singular belleza,  y ya  estaba cansada de ser tan dócil.

Un día,  el  llegó  sin avisar y 

Oh,   Qué sorpresa!!

El casi cae sin sentido al piso, no podía dar crédito a lo que sus ojos miraban!
Era un ser salido del averno mitad mujer y mitad bestia tenía una cola y le salía fuego por los ojos y por la boca como si fuera un dragón.

Y con quien siempre mensajeaba era con Lucifer!

El no podía moverse por la impresión quedó en shock!!

Y  la mujer al sentirse descubierta sale despavorida, envuelta en ayos y centellas cubierta por un viento huracanado que se iba llevando todo por donde pasaba,  hasta que desapareció ante sus ojos.

Y  todo aquello que tenía se esfumó como por obra de magia, volvió a aparecer su casa  vieja y las tierras ya no eran más que un arenal muerto; había un olor intenso a azufre  y todo era miseria y pobreza.

Claro, lo que pasó es que Lucifer al conocer todos aquellos sueños e ilusiones de un pobre e infeliz hombre que no podía ni en sueños cumplirlos decidió hacer suya su alma a cambio de entregarle todos sus sueños.

Cuando él ni siquiera se había repuesto, se abrió una oquedad de fuego, y en la sombra  un  remolino, frente a él y aparece Lucifer el dueño del averno, y le hace una proposición ,

¡Bruno le dice!

Como ves, yo puedo hacer que  todo el poder y el confort  que has experimentado vuelvan a Ti, eso y mucho más;  a cambio de que me entregues tu alma que como Tú sabes, no vale nada.

Hasta las sombras tiritaban del miedo había un intenso olor putrefacto e intenso a azufre, ante lo que Bruno no pudo soportar  y  pesar de sus sueños y ambiciones, el pobre infeliz,  decide no pactar con Lucifer.

Se dice que su cuerpo apareció flotando ahogado en el río, y que sus familiares lo incineraron y lo lanzaron a las aguas del  río en que murió pues él era el único testigo de cómo había sido su final, por no haber pactado con Lucifer y todos pudieron ver como una paloma blanca alzó su vuelo y se perdió en el infinito .

Ahora en esa comarca dicen que cada que se cumple un año de su fallecimiento, en el río se escucha un lamento que parece salido del mismo infierno.



Asoreth Becsi


Brindo por ella





Alberto era un arquitecto muy conocido que había amasado una gran fortuna, llevaba casado aproximadamente unos treinta años con Lucía una mujer sencilla y muy sensata, con la que había procreado tres hijos a los que adoraba,  los mismos que se encontraban estudiando en el extranjero. La relación entre Alberto  y Lucia se había enfriado completamente, todo era costumbre, una relación en la que solo  guardaban las apariencias.

En uno de sus múltiples viajes de negocios, Alberto conoce  a Isabel, una mujer muy bella la que tenía veinte  años menos que él, una ejecutiva de una multinacional dedicada a actividades de turismo.

Alberto e Isabel eran personas muy conocidas en su medio por lo que prefirieron mantener una elación secreta, sus encuentros cada vez eran más frecuentes esta situación se hace cada vez más insostenible  por lo que Isabel le da le da un ultimátum a Alberto, o te separas o terminamos.  

Alberto tienen un  gran problema pues él había acrecentado la fortuna con una herencia del padre de Lucia y sabe que no puede abandonarla ya que había firmado un compromiso con él y si lo hacía perdería hasta el último centavo.

Alberto  e Isabel planean un plan macabro para desparecer a Lucía,  era un viernes en que le envía un ramo de rosas blancas a su esposa y le prepara una cena, situación que a ésta le llama mucho la atención, ya que él  hace mucho tiempo que no tenía este tipo de detalles,  la mesa estaba adornada con un muy buen gusto, un mantel bordado, velas y cubiertos de plata, y un vino “Cune Rioja  Imperial Gran Reserva 2004” y unos deliciosos ravioles, que él mismo se había dado el trabajo de prepararlos. 

Alberto trata de convencer  a Lucía que su única intensión es recuperar  el amor y todo lo bello que había inicialmente en su relación  ahora que habían quedado solos nuevamente.  En un instante que ella se descuida Alberto pone unas dos gotitas de un veneno mortal que no dejaría huella  y así  si le hacen la autopsia, y él quedaría libre de toda culpa.

Alberto alza su copa y brinda “Por ti y por mí, por nuestro amor dormido y por lo que el destino nos depare el día de mañana” .

Mientras tanto Isabel, en su lujoso y muy confortable apartamento,  nerviosa fumaba de cigarro en cigarro, a la espera de Alberto  para festejar esta macabra obra, de pronto  observa como Alberto con un aspecto lívido casi cadavérico,  ingresa lentamente sin decir palabra alguna y pasa directamente hacia al dormitorio, ella sin perder tiempo toma en sus manos dos copas de vino y va quedamente  hacia el dormitorio que había ingresado Alberto, y le dice:

Alberto!! 
¡Brindo por ella, en el lugar en que se encuentre !

Porque nos ha unido para siempre.

Y  ! brindo tambièn, por lo que el destino nos depare a partir de este momento!

Sin embargo no hay respuesta, ella mira alrededor y Alberto no se encuentra en ninguna parte, solo se escucha el ruido del televisor encendido

¡Y  de pronto!

Se escucha una noticia que a Isabel le deja petrificada y cae por la impresión al piso sin vida, producto de un paro cardíaco.

Se difundía la noticia de que Alberto había muerto.

!!El destino es implacable!!  

El había tomado equivocada la copa de Lucía.



Asoreth Becsi

El amor más allá de la muerte







Era el mes de diciembre soplaba un  viento frío, que calaba hasta los huesos, Ana era una mujer taciturna, vestía unas botas negras y un abrigo forrado de lana de alpaca, con una bufanda que le cubría el  rostro y que solo le permitía ver sus grandes ojos negros, había salido de su trabajo y se disponía a tomar el autobús que le llevaría hasta su hogar  el que está a una hora de distancia de aquel sitio,  en la estación del metro había mucho movimiento pese al intenso frío, propio de diciembre, sin embargo algo le inquietaba, se subió al autobús se sentó al final y volvió a encontrase frente con aquella mirada seductora felina, inquietante, hasta libidinosa  como de un animal salvaje, una mirada que le quitó el aliento, le hizo sentir un hormigueo , un sinfín de mariposas volando dentro de su cuerpo, sensación que nunca jamás había experimentado.

¿Que era ese sentir intenso, que se apodero de su ser? 

¿Porque lo había provocado un ser  al que ella siente haberlo conocido toda una vida.?

Una mirada que invitaba a una noche  perversa,  Ana, bajaba la mirada  sin embargo no se resistía a dejar de sentir aquella sensación extraña complaciente y mágica, que un ser desconocido la hizo conocer en un instante que se transformó en eternidad, una sensación de querer morir entre sus brazos, olvidándose del mundo, olvidando que se encontraba en un autobús.

No se había dado cuenta de que el tiempo había transcurrido,  ya que para ella era como si se hubiese detenido el tiempo, ella descendió por las escalinatas de vehículo, estaba confusa, desconcertada, azorada, obnubilada, caminó unas dos cuadras con la mirada perdida ensimismada en su pensamiento; llegó a  su  departamento, abrió la puerta e ingresó como una autómata, no creía lo que le había sucedido, ella que hace muchos años que no había sentido nada  por nada ni por nadie, hasta había dejado de creer en el amor.

Dejó su cartera sobre el diván, colgó su abrigo, se sacó sus zapatos y se dispuso a tomar un té, toda la noche lucho contra un insomnio, porque sentía una sensación indescriptible, un hormigueo, en su cuerpo, en su alma,  al recordar esa mirada penetrante que se quedó tatuada en su alma.  

Al día siguiente muy temprano salió y su día transcurrió en sus actividades cotidianas que abruman y que hacen sentir el peso e la vida, a la hora de siempre se disponía a tomar el autobús en la misma parada de siempre, y de repente sintió esa mirada escrutadora, inquisidora, que le desnudaba hasta el alma, era el hombre que había trastornado sus esquemas, con una sola mirada.

Tomaron el metro y no se dijeron una sola palabra, no era necesario porque solo hablaba el lenguaje de la  química del cuerpo del alma, del sentir basto y eterno,  la mirada una caricia sublime, divina aun que no se digan nada.  

Juntos se bajaron en la misma estación y sin decir nada se tomaron de las manos, llegaron a su departamento ella metió la  mano en la bolsa y sacó una llaves, el con sutileza extendió la mano tomó la llave y abrió  la puerta  principal, ingresaron a su departamento que tenía una tenue luz con la que solo podía apreciar la sombra de su esbelto cuerpo,  había un sentimiento intenso, profundo, como si los dos  hubieran sido edificados antes de su nacimiento, ella sin esperar nada, deja caer su vestido negro, quedando su bronceado cuerpo  descubierto, invitándolo a perderse en él en un momento eterno, sus ojos destellaban miradas de deseo de lujuria incontenida sus ansias le exigían ser devorada por ese ser intenso, mientras que él, como un animal salvaje, preso de un sentimiento básico incontrolado paseaba sus manos por  cada espacio de su cuerpo,  parecía que ése tiempo solo era para eso estaban embrujados poseídos por un cúmulo de sensaciones desconocidas, dulcemente  perversas, temidas y a la vez  anheladas, era una pequeña y callada muerte, se amaron con pasión y desenfreno hasta que juntos tocaron la arena donde la semilla germina, en donde está el génesis y la consumación del amor, hasta el amanecer del día siguiente, en el que ella estaba tan exhausta, pero plena, satisfecha,  pues había tenido una sensación indescriptible antes nunca experimentada  por su cuerpo, por su alma y le vio a él marcharse sin que haya dicho una sola palabra, solo sintió que se llevó en el alma su esencia, ella estaba segura de que volvería a verlo en la vida que fuese.

Ana esperaba todas las tardes con ansias  en la estación, poder volver a ver aun que sea por una última, vez la mirada que había subyugado su alma. había transcurrido un año de aquel bello momento.

Un tarde de diciembre alcanzó a divisar una fotografía en un diario amarillento que sostenía  en sus manos un hombre pequeñito sonriente; ella le solicito al señor que le regalara el retazo de aquel diario que con mucho agrado  aceptó el pedido hecho por ella.

Era la fotografía del é!

De aquel que amó como jamás lo había hecho, aun que nunca supo ni siquiera su nombre.

El, era el amor de su vida !  

!!El amor de todas sus vidas!!  

Ana, estaba segura de eso.

En el camino a casa,  que por cierto, ésta vez se le hizo eterno, su cuerpo y su alma  temblaban de emoción,  su corazón se le salía del pecho,   y cuando llegó a su apartamento tomó sin pérdida de tiempo el teléfono y luego de haber revisado ese diario llamó al número 104 pidiendo información de un número que se encontraba en la página, sin esperar nada tomó un taxi se bajó en aquella vivienda que marcaba la dirección indicada, su mano temblorosa pulsó un  timbre de aquella puerta y de pronto se abrió y salió una mujer con mirada tierna  y cabello plateado, con una voz dulcemente triste.

¿Que es lo que busca preguntó ? aquella viejecita,

Ella le extendió el diario y le dijo, busco a éste hombre!

La señora se quedó petrificada y con lágrimas en los ojos que bañaban su rostro le respondió,

¡ A él nunca podrá Usted verlo!,  

Era mi hijo, mi hijo adorado mi único hijo , el  hijo de mis entrañas, sollozó la anciana.



¿Y por qué no puedo verlo:.?  

¡ Insistentemente preguntó Ana!

La viejita respondió: Porque  él murió hace cinco años, en un accidente aviatorio, era piloto de la fuerza aérea y su avión se estrelló en un risco junto al mar, que era cómplice de sus anhelos y de sus ansias infinitas.

Ana sintió correr un escalofrío intenso por sus venas, no podría creer lo que decía, porque ella había sentido como  corría  la sabia del amor intensamente por sus venas,  su madre le hizo pasar y le indicó un álbum de fotografías en las que él aparecía, no había duda era el hombre que aun que tarde le hizo sentir lo que nadie lo había hecho,  al día siguiente muy temprano con prisa  fue al cementerio a donde descansaban sus restos y,   oh!! Que sorpresa!! 

Encontró una rosa roja con una tarjeta que decía …

”De Francesco …  para el amor de todas mis vidas”;

Ese  fue el único recuerdo que le quedó de aquel bello momento, y aun que nunca  supo ni su nombre, él fue quien la hizo sentir que la amó, como en la vida nadie lo había hecho.


Asoreth Becsi